lunes, 31 de diciembre de 2012

La mujer diseña la personalidad masculina



   
En la intimidad más sutil, es la mujer quien determina los rasgos de personalidad del varón que la fecunda.

Los varones somos títeres de las mujeres capaces de provocarnos una erección del pene.

Esto es un fenómeno natural, tan inevitable como el viento o el cambio de las estaciones.

Claro que las mujeres capaces de lograr ese fenómeno natural no son ni responsables ni protagonistas pues ellas, al igual que ellos, no tienen control sobre sus instintos.

En otras palabras: por razones ajenas a nuestra voluntad y, por ahora, ajenas a nuestro conocimiento, la Naturaleza actúa sobre nosotros para que ocurran ciertos fenómenos, preferentemente conservadores de la especie.

Nuestros cuerpos, estimulados por factores que determinan hasta la acción más insignificante, sienten la atracción erótica y reaccionan según las hormonas estimulantes, sean masculinas o femeninas.

Volviendo al principio: cuando un cuerpo humano de anatomía femenina está en condiciones de ser fertilizado por los espermatozoides depositados en otro cuerpo humano de anatomía masculina, el fenómeno ocurre: ella se acerca a él, él se siente atraído enérgicamente, tiene una erección y copula con ella.

Los detalles de este desenlace dependen de factores coyunturales, generalmente influenciados por la cultura a la que pertenece esa pareja.

Esta cultura, que funciona como una segunda Naturaleza en tanto determina nuestras conductas, le dará un perfil particular a ese «encuentro de dos animales humanos con fines reproductivos».

En otro artículo (1) comentaba que la mujer que consigue el dinero que necesita pidiéndoselo a su compañero sexual (cónyuge), actúa de forma similar a cuando le pide ser fecundada.

Los detalles más íntimos de esa relación de pareja, pueden influir para que ella también le pida que sea apasionado, agresivo, empresario, despótico, desaseado, inescrupuloso, astuto, famoso, monógamo, temerario, ...

El perfil masculino está determinado por la que gobierna al títere.

   
(Este es el Artículo Nº 1.751)

No hay comentarios: