domingo, 26 de enero de 2014

La prohibición del incesto es excepcional


La prohibición del incesto es una excepción a la regla de que las prohibiciones son contraproducentes.

En otro artículo (1) les comentaba que la violencia es tan barata como ineficiente.

Hoy agrego: es ineficiente para lograr los objetivos que directamente parece proponerse pero es muy eficiente para generar los fenómenos opuestos.

Ocurre lo siguiente:

Los seres humanos queremos tener libre albedrío para sentirnos poderosos, no para sentirnos responsables y sobre todo para sentirnos diferentes de los demás seres vivos sobre quienes queremos o necesitamos sentirnos superiores.

Con esta fantasía universal en nuestras mentes estamos durante siglos utilizando la violencia para torcer los designios de la naturaleza hasta que, pasados algunos milenios fracasando, nos preguntamos: ¿Será inteligente seguir utilizando la violencia para evitar que ocurra lo que nos molesta?

Sueño con que tendré vida para ver alguno de esos cambios hacia la persuasión, la educación, la conveniencia, con abandono progresivo de la represión, las amenazas, los castigos.

Esta distorsión mística en mi cerebro racional está alentada porque la informática realmente puede lograr sistemas de organización y administración de la convivencia que estén adaptados a lo que somos en realidad y no como hasta ahora que aplicamos la violencia para que sean los seres humanos quienes nos adaptemos por la fuerza a los sistemas como si fueran perfectos

Todo haría pensar que si quitamos la prohibición de abortar en condiciones civilizadas a quienes deseen hacerlo, la cantidad de embarazos no deseados disminuirá, la cantidad de abortos también y la muerte de mujeres disminuirá.

Todo haría indicar que, si quitamos la prohibición de la venta y consumo de sustancias psicoactivas (cocaína, marihuana, anfetaminas), la demencial corrupción que genera el narcotráfico disminuirá.

La abundante población mundial indica que la prohibición del incesto es de las pocas prohibiciones que resultan sanamente estimulante.


(Este es el Artículo Nº 2.105)


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