sábado, 26 de mayo de 2018

ASÍ SOMOS – SEXUALIDAD



Los varoncitos, instintivamente, miran a una mujer con actitud productiva, porque en su cuerpo se desencadena un proceso de producción de semen que, a lo largo del día, se va acumulando en la vesícula seminal.

Las mujercitas, instintivamente, miran a un hombre con actitud consumista, porque en su cuerpo, cuando ocurre la ovulación, se produce un intenso deseo copulatorio, (base esencial de la conservación de la especie), consistente en recibir el contenido de la vesícula seminal del elegido que concurre a esa convocatoria.

Si bien todo esto ocurre fuera del control de ella o de él, muchos reaccionan violentamente cuando se enteran porque saber que es la Naturaleza la única que “hace y deshace” en nuestro funcionamiento los pone demasiado angustiados y ansiosos.

NOTA: La mayoría de los problemas psicológicos están causados por la colisión entre la realidad y lo que desearíamos.

lunes, 21 de mayo de 2018

POR QUÉ SÓLO COINCIDO CON LAS LESBIANAS




Freud murió sin saber qué quieren las mujeres.
Hasta cierto punto lo comprendo porque me cuesta entender a quien goce acariciándose con un varón, excepto que ese varón sea yo.
En todo caso entiendo mejor a una lesbiana porque ella, igual que yo, se apasiona con un cuerpo femenino.
Por un motivo similar tampoco entiendo a los hombres homosexuales que pasan bien teniendo sexo con un varón.
EN SUMA: Mis gustos sólo coinciden con los gustos de las lesbianas. Nunca leí esta conclusión en ningún lado. Por eso la publico. Además, creo que estoy siendo razonable y coherente.

miércoles, 16 de mayo de 2018

EL ÉXITO DE FERNANDO MIERES (y Heráclito).




Aprovechando el éxito que tuvo Heráclito diciendo que “no nos bañamos dos veces en el mismo río”, en tanto las aguas del río están en un continuo fluir, intentaría imitar su suerte diciendo que “nos bañamos dos o más veces en el mismo lago, en tanto las aguas de un lago carecen del continuo fluir de las aguas del río. Pero, impulsado por la búsqueda desesperada del éxito, diría algo más riesgoso: “Nadie pasa dos veces por la misma puerta” en tanto los seres vivos somos (aunque sea mínimamente) seres mutantes.

lunes, 30 de abril de 2018


LA XENOFOBIA AMADA


Los extranjeros son menos preferidos que los compatriotas. Este sentimiento es mayoritario y, al mismo tiempo, lo reprobamos.

¿POR QUÉ?

Todos deseamos formar una familia reuniéndonos con nuestros familiares preferidos: padre, madre, hermanos, tíos, pero el incesto está prohibido y terminamos formando una familia con personas ajenas aunque es, justamente, lo que menos deseamos. Por eso queremos y no queremos a los extraños. Por eso, además, a veces somos felices y otras veces no.

viernes, 27 de abril de 2018


PERECEDERA Y DURADERO


No adhiero al feminismo. Me gustaría que las mujeres dejaran de ser valoradas por algo tan superficial y transitorio como es su belleza. Lamento en mí mismo ser sensible a lo estético en tanto posterga otros rasgos más valiosos, como son su capacidad para cuidar, para contener, para calmar.

Injustamente, la mujer es perecedera y el hombre es duradero. No soy feminista porque los feministas no luchan para que ambos sexos sean igualmente valorados a pesar del envejecimiento.

viernes, 13 de abril de 2018


REVISIONISMO ETIMOLÓGICO


1 - Siempre se usó “el hombre” como sinónimo de “el ser humano”.
2 – Por lo tanto, todos los seres humanos somos ‘hombres’, es decir, somos iguales, de la misma especie.
3 – En algún momento a alguien se le ocurrió cambiarle la denominación a ciertos ‘hombres’ que podían fecundar y empezamos a llamarlos ‘mujeres’.
 4 – Ese cambio trajo algunos inconvenientes que los feministas luchan por solucionar.

miércoles, 14 de marzo de 2018


¿ME SIENTO BIEN O ME SIENTO MAL? ¿SOY FELIZ O NO?


Estas preguntas no se responden tan fácilmente. Muchas veces tenemos que recurrir a comparaciones con otros (pareja, amigos).
El bienestar es una sensación subjetiva que depende de cómo funciona nuestro cerebro. Su química puede mejorar con algunos tratamientos antidepresivos. La psiquiatría y la homeopatía pueden ayudarnos eficazmente. Yo lo hago y me resultado.

jueves, 28 de diciembre de 2017


ABUSO RETROACTIVO




Mi adolescencia fue todo lo neurótica que pudo ser. Las chicas me perturbaban. Las deseaba y temía a la vez, no sabía cómo ser agradable ni cómo no molestarlas. Me parecía mal el baile porque se trataba de un “abrazo lícito”. Quizá un abuso, quizá un pretexto para hacer lo indebido. Fui un puritano. Décadas después veo que algunos son demandados con retroactividad y pienso: “una vez más la neurosis me salvó”. Hasta Freud confesó ignorar cuál es el deseo femenino.



La sociedad está cometiendo una injusticia al imponer normas morales con retroactividad. Los varones que se “propasaron” no tenían cómo saber qué estaría mal en el futuro. Mi gran universidad (el cine) me indicaba que los varones más apreciados por las mujeres (Mastroiani, Delon, y otros ) eran audaces, atrevidos, irrespetuosos.



Hoy, 28/12/2017, siguen buscando a quien mató a Lola Chomnalez, porque cuando la mataron ya estaba prohibido el homicidio, pero condenar hoy a quienes tuvieron conductas QUE HOY SE CONSIDERAN INAPROPIADAS, no creo que sea justo.

lunes, 20 de noviembre de 2017



NIÑOS ESTUDIANTES

Los niños nos desorientan cuando dicen: “No me gusta estudiar” porque los adultos entendemos: “No me gusta estudiar nada”, sin embargo, lo que ellos quieren decir es: “No me gusta estudiar esto”, o “No me gusta estudiar de esta manera”, o “en este lugar”, o “en este momento”, o “con esta gente”, o con esta ropa.

Se dice que nos resistimos a cambiar y esta también es una frase incompleta que nos confunde. Si dijéramos “nos resistimos a los cambios perjudiciales” podríamos pensar que “adherimos a los cambios beneficiosos”.

POR LO TANTO: los humanos siempre queremos cambiar para estar mejor. Queremos estudiar, trabajar y cualquier cosa que nos gratifique, y no queremos cambiar para estar peor.

jueves, 9 de noviembre de 2017



LIBRE ALBEDRÍO Y DETERMINISMO


Cuando tenía 20 años leí un libro que me llenó la cabeza de fuegos de artificios. Se llamaba “Las formas ocultas de la propaganda”. Aún hoy sigo fascinado con el poder de persuasión que aparentemente tuvieron los rusos para que, a través de nuncios publicitarios en Facebook y en Twitter convencieran al pueblo norteamericano para que votara a Donald Trump y al pueblo inglés para que votara el Brexit (desvinculación de la Unión Europea).

Por hechos como estos, no creo en el Libre Albedrío y sí creo en el determinismo.

viernes, 17 de julio de 2015

Significante Nº 2.201a




Imprudencia: La Naturaleza cuenta con la imprudencia humana para conservar la especie más mojigata.

La síntesis de Mariana




Los hombres y las mujeres nos necesitamos para algo más que para conservar la especie: psicológicamente nos tomamos como un referente imprescindible. Nuestra identidad está determinada por cómo nos sentimos respecto al otro sexo.
En este relato, Mariana y Yolanda son dos amigas que llegan a una conclusión interesante y original sobre cómo son los hombres.

 
— ¡Qué pregunta tan difícil, Yolanda! Muchos creen que yo sé sobre ellos pero lo cierto es que estoy tan desconcertada como todas...—dijo Mariana a su amiga.

— Tenemos que reconocer que tu experiencia es superior a la nuestra. Casi nunca has estado sola; siempre salís acompañada. Según nos contás, tenés que hacer un esfuerzo para no compartir tu cama. Seguramente algo hacés para que ellos te deseen—, respondió Yolanda, fundamentando así por qué trataba de aprender con Mariana.

— Comprendo que ustedes piensen así, pero lo cierto es que yo no sé qué les pasa a los varones. Para mí, los hombres son un karma. No sé bien qué es un karma pero me lo imagino como una nube personal que te sigue a todos lados, que a veces te da sombra y otras veces te da lluvia— explicó Mariana.

— Creo que te envidio. Con una envidia buena, claro. Salgo, estudio, voy a lugares donde ellos están, pero nada. Parece que soy transparente, insípida e inodora. Me miran pero no se me acercan. Me arreglo como una diva, gasto hasta lo que no tengo en buena ropa, calzado, peluquería, perfumes y lo único que logro es que mis amigas me digan piropos—, respondió Yolanda, explicando, rezongando, quejándose. Un poco desilusionada pero también un poco reivindicativa, como exigiendo un derecho, como reclamando mayor justicia en un supuesto reparto de hombres.

Mariana estaba acostumbrada a estos comentarios. Los había escuchado desde que iba al liceo, donde los compañeros la buscaban y ella no sabía cómo estar un poco sola, sin tantos comedidos, adulones, caballeros gentiles con ínfulas de inteligentes y cancheros. Regalos, llamadas por teléfono.

— Mirá, Yolanda, los hombres son unos bebitos grandes. Son niños tiernos que solo quieren a una madre que los contenga, los mime, que los reciba nuevamente en su útero, aunque, por razones de tamaño, eso solo pueda realizarse cuando se te meten dentro del cuerpo. Con todos siento lo mismo: gozan intentando volver a anidarse en mi útero, poniendo su pene entusiasmado en la vagina. Como suelen eyacular a poco de comenzar el intento, se quedan sin la turgencia necesaria y se vuelven indiferentes, como para disimular que estuvieron intentando volver a la vida intrauterina—, le explicó Mariana a su amiga, asumiendo un tono de maestro cansado de repetir siempre las mismas enseñanzas.

— Para mí no es como me decís. Ellos quieren a una mujer de cabaret, quieren a una vedette, a una hembra impresionante que los encandile. Les gusta lo espectacular, los grandes senos, la mínima cintura, los glúteos bien formados, las piernas esculturales, ...—expuso Yolanda.

— Mirá que no es como pensás. De hecho tu problema es que no conseguís compañía masculina. Ellos dicen que admiran a una vedette solo porque no asumen que desean a una madre que los trate como a un hijo. Si supieran que se excitan con quien les recuerda a su mamá, se morirían de vergüenza. ¡No no lo quieren ni pensar! Por eso simulan admirar a una mujer bien diferente a su madre, pero terminan acostándose conmigo, que me parezco a quien los trajo al mundo.

 — ¡No te puedo creer! Toda mi vida me han dicho que soy divina, pero después ninguno concreta algo serio como me gustaría a mí. Sin embargo vos, siempre tan sencilla para arreglarte, los terminás echando y ellos se van haciendo pucheros o insistiendo para quedarse contigo—, suspiró Yolanda.

— Los hombres que se comportan como vos bien decís son niños inocentes que sueñan con ser unos «chicos malos», es decir, son ingenuos que desearían ser tan traviesos como si fueran unos «hijos de puta», y esa puta soy yo—, redondeó Mariana, haciendo una síntesis que la sorprendió a ella misma.

(Este es el Artículo Nº 2.271)